Cary, Elizabeth (Lady Falkland)

Elizabeth Cary nació en Oxfordshire, en 1585 o 1586. Su madre fue Elizabeth Symondes y su padre, Laurence Tanfild, quien ejerció como abogado y juez. Fue hija única y obtuvo una educación cuidada, y demostró una inteligencia precoz cuando, a los 5 años y al lado del tutor empleado por los padres, aprendió a manejar fluidamente el francés en tan solo cinco semanas. Pronto, adquirió excelentes conocimientos del español, italiano, latín, hebreo y transilvano en forma autodidacta.
A los 15 años, el padre arregló su casamiento con Henry Cary, luego Vizconde Falkland, a quien le interesó su dote. Cuando se trasladó a la casa del marido, la suegra le comunicó que se le prohibía leer. Comenzó a escribir poesía a escondidas. El primer hijo nace cuando ella tiene 22 años, tendría diez más.
En 1625 el padre la deshereda antes de morir y el dinero pasa a su hijo mayor, Lucio, que estaba ahogado en deudas. Esta situación le impide ayudar al marido a cumplir compromisos con el fisco y salvar las tierras de Irlanda. Regresa de Irlanda y, en Londres, pide ayuda a las autoridades, aparentemente por estar en situación de indigencia. Le ordenan vivir con la madre, en Oxforshire, y obligan al marido a pasarle una suma anual de 500 libras. Ninguna de las dos cosas se cumple. Siguen episodios conflictivos, en los que su conversión al catolicismo es vista más como una estrategia para eludir el divorcio que un sincero compromiso con la fe. Ella se instala en la capital sobre las riberas del Támesis y se cree que eligió esta ubicación para facilitar operaciones de contrabando llevadas a cabo por sus hijos. El marido muere en 1633, luego de haberle quitado la custodia de los hijos y haber mantenido con ella permanentes querellas.
Elizabeth murió en 1639 y hasta el final fue una ávida lectora. En la biografía escrita por su hija queda expresada su pasión por la poesía, que se plasma en sus obras teatrales en pentámetros yámbicos, la más conocida de las cuales es La tragedia de María, la bella reina de los judíos (1613), la primera obra teatral escrita por una mujer. Acorde a los gustos de la época, la pieza incluye motivos de intriga y de venganza, al servicio, sin embargo, de la manifiesta crítica de Cary a la tiranía patriarcal

 

 

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